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El
biocombustible fabricado a partir de maíz es una “aberración” y es
tan ineficiente que no contribuye a combatir el cambio climático,
afirmó el subsecretario de Planeación y Política Ambienta de la
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat),
Fernando Tudela.
Al impartir una conferencia en El Colegio de México (Colmex) sobre
La estrategia nacional de cambio climático, el experto explicó que
para generar etanol de maíz se requiere invertir más combustible
fósil que el que se obtiene del grano. “No resultaría sustentable
para México dejar de nutrir personas para alimentar vehículos”, por
lo que hay que buscar otros cultivos, como la caña de azúcar o la
jatrofa, para la producción de biocombustibles.
Agregó que la meta de México es avanzar lo más rápido posible hacia
la producción de biocombustibles de segunda generación, más
sustentables, como por ejemplo los de origen celulósico, es decir,
los obtenidos de productos forestales no comestibles. “Si lo hacemos
bien, vamos a poder sacar un beneficio climático, ambiental y
económico sin comprometer la sustentabilidad, la biodiversidad y el
alimento de los mexicanos”.
Agregó que esta visión es unánime e intersecretarial, y si bien se
pueden hacer experimentos con etanol de grano o construir plantas
demostrativas, en absoluto las políticas mexicanas ven al energético
de maíz como la “panacea”, sino como pequeñas exploraciones que
ayudan a comprender la tecnología.
El funcionario explicó que ni a nivel local ni global “nos ha caído
el veinte” de lo que significa la magnitud del problema del cambio
climático y señaló que, debido a que hemos salido de los rangos de
temperatura de los pasados 600 mil años, la especie humana se está
transformando y la Tierra está cambiando en “lo que podría ser otro
planeta”.
Subrayó que el cambio climático al ser un problema global requiere
una respuesta también global y, por ello, la solución exige
involucrar a todos los países del mundo, independientemente de la
cantidad de gases de efecto invernadero (GEI) que emita cada uno. Si
bien una reunión entre Estados Unidos y China –países que emiten
casi 50 por ciento de los GEI de todo el mundo– ayudaría a
solucionar la mitad del problema, estas naciones en los años
recientes han empezado a tomar medidas para mitigar sus emisiones y
a incluir el aspecto ético en sus discursos institucionales y
negociaciones.
En esta idea de unificar esfuerzos globales para combatir el cambio
climático, dijo que las políticas de mitigación y adaptación de los
países en vías de desarrollo, como México, son muy importantes, ya
que la atmósfera no entiende de protocolos internacionales ni de
fronteras.
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